¿Has oído hablar del aceite de hipérico?

Este aceite se elabora a conciencia por manos expertas a partir de la hierba de San Juan, una planta medicinal de tonos amarillentos empleada desde la edad media con fines curativos, por sus demostradas propiedades antiinflamatorias, es el mejor bálsamo para acompañar los masajes.

Un poco de historia

El uso de este aceite se remonta a la Edad Media, donde, tras las batallas, los heridos eran tratados con este aceite para acelerar la cicatrización; Años después los militares recurrían también a sus propiedades para sanar. A día de hoy profesionales de todo el mundo lo emplean de forma cotidiana durante los masajes, ya que además deja en el paciente una refrescante sensación.

Elaboración ancestral del Aceite de Hipérico

Desde hace miles de años, se han empleado plantas como fines medicinales, en este caso, la hierba de San Juan es la que nos permite obtener el aceite de Hipérico.

Esta delicada flor amarilla tiene hojas ovales llenas de agujeritos oscuros que no son más que las glándulas que contienen el aceite esencial, procede de un arbusto Europeo que también podemos encontrar en praderas de Estados unidos y Australia.

El proceso de elaboración de este aceite empieza con la recolección de la flor durante la soleada época veraniega, se deja secar a la sombra, y junto a parte del tallo  se introduce en un frasco de cristal con aceite de oliva de alta calidad. Como las cosas buenas, lleva su tiempo, debemos esperar alrededor de 40 días para que este aceite macere, una vez termina este proceso el aceite habrá adoptado un tono rojizo muy característico y estará listo para ser filtrado y utilizado.

En Centre Sant Pau, la terapeuta Carmen elabora artesanalmente  y de principio a fin este aceite que después utiliza durante los masajes a sus pacientes para potenciar sus beneficios.

Beneficios y efectos sanadores al contacto con la piel:

  • Antiinflamatorio
  • Antiséptico y antibiótico
  • Cicatrizante
  • Antibacteriano
  • Regenerativo
  • Antiviral

Sus potentes propiedades han sido demostradas científicamente y son ideales para tratar pieles que sufren dolor muscular, artrosis, reumatismo, ciática,  inflamación, heridas, golpes, descamaciones, dermatitis atópica, rozaduras, ampollas, verrugas…

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