En la técnica del Par Biomagnético se utilizan imanes que se colocan sobre el cuerpo por pares, polos positivos y negativos, de forma inocua y sin ocasionar daño o lesión alguna.

Estos pares de imanes tienen la capacidad de equilibrar bioenergéticamente el pH, o sea el nivel de acidez o alcalinidad de una zona del organismo alterada y, por consiguiente, de modificar el terreno patológico que favorece la presencia de patógenos (bacterias, virus, hongos), causa del cada vez mayor número de enfermedades y disfunciones rebeldes a otros tipos de tratamiento. Su acción es profunda y cualquier patología en la que intervengan esos microorganismos, o que esté causada o mantenida por una alteración del nivel de acidez o alcalinidad del organismo, puede ser susceptible de mejorar gracias a la corrección del pH alterado y del desequilibrio energético que ello conlleva, mediante esta potente y singular terapia.

Sus notables propiedades se han constatado en todo tipo de enfermedades, ya sean circulatorias, del sistema nervioso, osteoarticulares, musculares, digestivas, inmunológicas o incluso psicológicas, ya sean crónicas o agudas. Sus efectos pueden manifestarse en las primeras sesiones, por lo que suelen necesitarse muy pocas sesiones. Posteriormente y según el caso, se recomienda sesiones trimestrales también como reajuste y como prevención.

Pero además, el Par Biomagnético puede ser incluido dentro de una estrategia terapéutica amplia en la que se tenga en cuenta la totalidad del organismo, físico, psíquico y energético, integrándolo y combinándolo con otras terapias, consiguiendo de esta forma una sinergía en la que los efectos de cada terapia se suman y potencian la reacción curativa del organismo, con lo que los resultados pueden ser muy notorios.

Ya comenté la integración de terapias bioenergéticas en el año 2009 cuando escribí el libro Omega-3 Las Salud Inmediata, puesto que es un aspecto que no se suele tener muy en cuenta al establecer una estrategia terapéutica, pues al centrarse en las propiedades de la propia terapia, se olvidan de las capacidades autocurativas del organismo o de aquellos aspectos que pueden permanecer y evitar una completa curación.

El Par Biomagnético puede combinarse estratégicamente con Flores de Bach, Auriculoterapia, Oligoelementos, Nutrición Ortomolecular, Alimentación Consciente, o Psicoterapia, puesto que son terapias que pueden poner en marcha distintos mecanismos complementarios y que abarcan diferentes esferas del ser humano.

Para comprenderlo mejor hablemos de una patología muy extendida y frecuente hoy en día. La candidiasis. Es sobretodo muy conocida como candidiasis vaginal. Está provocada por una levadura de la familia de las Cándidas. Estas levaduras se encuentran de forma natural en nuestro organismo, en la piel, el aparato digestivo y aparato genitourinario, viviendo armónicamente con él, nos ayudan a mantener un pH sano, alimentan y equilibran nuestra flora intestinal, absorben metales pesados y evitan que cantidades excesivas vayan a la sangre, y nos ayudan a degradar restos de hidratos de carbono mal digeridos que podrían hincharnos y provocar fermentaciones letales. Es, por lo tanto, un huésped natural y necesario de nuestro intestino y que vive en simbiosis con nuestro organismo.

La candidiasis suele desencadenarse cuando algunas mujeres sufren un estrés muy fuerte, toman antibióticos o ambas cosas a la vez, bajando la resistencia inmunológica, y que habitualmente consumen un exceso de azúcares o hidratos de carbono refinados. La acción terapéutica se suele centrar solamente en la eliminación antibiótica del hongo invasor de la zona vaginal, y se olvida de que la cándida es una habitante de nuestro intestino y que, para que invada la zona genital, previamente debe estar alterada y crecida en la zona intestinal, lo que constituye la candidiasis intestinal.

 

PreparaciónParto1Esta candidiasis intestinal puede por sí misma provocar grandes molestias a la persona que la sufre, como por ejemplo hinchazón abdominal, falta de energía, diarrea y/o estreñimiento, dolores de cabeza, problemas menstruales, ansiedad, retención de líquidos, necesidad de comer dulces, pan, pasta…, gripes y catarros, dolores musculares y de articulaciones, intolerancia a ciertos alimentos, alergias, hipotiroidismo, hipoglucemia, o bien puede estar más o menos larvada hasta el momento en que se expande a otras zonas fuera del intestino, como la vagina.

Pues bien, aparte de la ya conocida terapia farmacológica a base de antibióticos, la terapéutica natural propia de la candidiasis se basa por lo general en el control dietético, en el que se eliminan o se reducen toda una serie de nutrientes, especialmente los azúcares, harinas refinadas, levaduras y alimentos envasados y flatulentos. Sin embargo, es un proceso largo y no exento de inconvenientes y recaídas, especialmente por la dificultad de llevar a cabo las restricciones alimenticias aconsejadas. Por ello es muy aconsejable reforzar la dieta con otras medidas complementarias como pueden ser la Nutrición Ortomolecular, las Flores de Bach, la Auriculoterapia o con técnicas psicológicas para afrontar el estrés o gestionar mejor la ansiedad y las emociones.

Sin embargo, para optimizar aún más el proceso terapéutico, tanto por la vía natural como por la farmacológica, reducir los plazos de recuperación y prevenir recidivas, nada mejor que el Par Biomagnético, pues aportará de forma singular y específica, una acción equilibradora sobre la Cándida y, en especial, sobre el terreno en el que se mueve y desarrolla. La Cándida, por si misma, busca el equilibro del pH. Si se lo facilitamos mediante el Par Biomagnético, encontrará más rápida y fácilmente su zona de confort y su equilibrio. Al actuar sobre las raíces del problema, la perspectiva será mucho mejor.

José María Guillén Lladó

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