Una célebre frase atribuida a Buda dice: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Si bien esconde una gran verdad, no deja de ser una frase hecha. Lo cierto es que no hay verdades absolutas, ni nada que sea absolutamente negro o absolutamente blanco. Dentro del yin siempre hay algo de yang, y dentro del yang, siempre hay algo de yin. De la misma manera que el dolor puede causar sufrimiento, el sufrimiento puede causar dolor.

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Lo realmente importante es atender a la causa del uno o del otro. Si atendemos a sus verdaderas causas, lo podremos prevenir, mejorar o curar. Pero para atender a dichas causas suele ser necesario cuidarse. Si no te cuidas, tienes más opciones de padecer problemas que pueden acarrear sufrimiento y dolor.

El trastorno más extendido, y al mismo tiempo más infradiagnosticado e infratratado, es la ansiedad. Es la puerta a un laberinto de sufrimientos y patologías en el que, en muchas ocasiones se anda perdido entre exigencias, limitaciones, miedos…, sin poder hallar la salida que nos devuelva a un camino de seguridad y de paz interior. El sentimiento de soledad, y el paso del tiempo sin hacer nada, pueden agravar aún más la situación.

Reprimir emociones y pensamientos, silenciar nuestras necesidades y callar sentimientos, pueden provocar verdadero dolor físico, no solo sufrimiento, igual que lo pueden favorecer hábitos alimentarios insanos y desequilibrados, en ocasiones impulsivos, que muchas veces pretenden compensar la falta de alegría y de placer de nuestra existencia.

La falta de conocimiento sobre nuestro cuerpo y nuestra mente nos convierte en analfabetos de nosotros mismos, y ello favorece que no sepamos utilizar nuestras propias capacidades autocurativas, ni la eficaz utilización terapéutica de los agentes naturales de los que disponemos.

En muchas ocasiones, todo este conjunto de circunstancias convierten en difícil el cuidarse uno mismo, y muy fácil el perjudicarse. A veces, cuidarse puede ser una lucha más que se añade a la lucha diaria por sobrevivir. Pero, hay que hacerlo. Es fundamental cuidar lo que somos y lo que es más imprescindible para poder vivir, nuestro cuerpo, así como equilibrar y potenciar lo que nos gobierna, nuestra mente.

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La mayoría de trastornos emocionales son modificables y mejorables, de forma natural. Algunos sin mucho esfuerzo y en plazos relativamente rápidos. Mejorar nuestros hábitos de salud y nutricionales pueden aliviar o evitar padecimientos físicos. En ocasiones de forma muy notoria. Aprender a conocer mejor nuestro cuerpo y nuestra mente, nos pueden proporcionar una gran ventaja para su óptimo funcionamiento, convirtiéndose en garantía de una mejor salud y bienestar. Aprender a relajarse o a tomarse las cosas de forma más tranquila, puede ayudarnos a sentirnos más bien con nosotros mismos y con los demás, y también a que fluya mejor nuestra verdadera esencia y personalidad.

Prevenir, aliviar, mejorar o curar, son aspectos inherentes e implícitos a la salud natural. Se pueden encontrar en el camino…, si este camino va en la dirección adecuada. Y la dirección es sin duda CUIDARSE. Este camino puede recorrerse en solitario, pero es mucho más fácil, reconfortable y, seguramente más eficaz, si te acompaña alguien experto que pueda apoyarte y guiarte a través de sus consejos en técnicas naturales físicas y mentales. Alguien capacitado para darte la motivación y orientación necesarias y facilitarte las herramientas adecuadas para cuidarte.

¡CUÍDATE!

 

José María Guillén Lladó

Plsicólogo y Naturópata especializado en salud integrativa.