Se consideran enfermedades psicosomáticas o trastornos psicosomáticos aquellos problemas de salud o síntomas que se manifiestan de forma física en alguna zona del cuerpo, pero cuya causa principal o factor mantenedor es de origen psicológico.

Muchas personas no saben que nuestra mente, además de poder
producir molestias o alteraciones en la esfera emocional, puede también influir
en la generación, mantenimiento o agravación de síntomas de carácter físico. Dolores
de cabeza, musculares, abdominales, hormigueos, distonías, parálisis, visión
doble, afonías, ahogos, palpitaciones, cansancio, problemas de la piel,
digestivos, diarrea, estreñimiento, problemas hormonales…, son algunos de los
múltiples trastornos que pueden tener un origen psicosomático.

Lógicamente, cuando una persona padece estos síntomas,
debe someterse a las pruebas médicas pertinentes para tratar de detectar su
origen y establecer su tratamiento. Sin embargo, cuando tras las pruebas no se
detecta una causa física o biológica, entonces habrá que pensar en la
posibilidad de un origen psicológico.

Por origen psicológico no hay que pensar necesariamente
en una psicopatología grave, sino que, en la mayoría de los casos, se trata de
problemas de estrés, ansiedad, insomnio, depresión, miedos, inseguridad, baja autoestima,
incomunicación, relación, inadaptación, alta sensibilidad… Es decir, problemas
que, sin ser graves en sí, al no resolverse de forma adecuada, van influyendo
negativamente en la persona hasta el punto de que pueden favorecer la aparición
de todo ese abanico de trastornos y enfermedades físicas antes mencionadas.

No hay datos fidedignos, pero se estima que,
aproximadamente, un 12% de la población sufre estas molestias y problemas, así
como un 25% de las personas que acuden a su médico de atención primaria. Son
unos porcentajes elevadísimos. Son muchas personas que, por lo general, al
estar buscando causas físicas y tratamientos de carácter también físico o biológico,
no estarán tratando adecuadamente sus problemas, y esos se mantendrán.

La influencia de la mente sobre nuestro cuerpo se está
haciendo cada día más evidente gracias a los estudios e investigaciones que se van
realizando. Por eso, al igual que esa influencia puede afectar negativamente,
también puede influir en sentido positivo. Es importante, por consiguiente,
que, si crees que sufres algún trastorno de carácter psicosomático, busques la
ayuda psicológica y emocional adecuada. Primero para tratar de reducir y
reconducir la causa principal, y, en segundo lugar, para optimizar tus recursos
emocionales y psicológicos, de forma que influyan positivamente en tu
recuperación y mejora. Los resultados serán diferentes según cada caso. No hay
nadie igual. Cada persona es un mundo. Sin embargo, hay recuperaciones muy
notables. Si crees que sufres algún trastorno psicosomático te aconsejo
estudiar el caso. Quizás estés sufriendo innecesariamente.

José María Guillén Lladó

Psicólogo Sanitario. Armonización natural mente-cuerpo.